Algo pasa entre facebook y yo, aunque estoy asumiendo que el problema es netamente mío.
Lo que pasa es que descubrí que no tengo muchos amigos, si tal cual, salvo una honrosa excepción que comentare mas adelante, conozco a mucha gente, pero no tengo amigos, amigos entrañables, esos que son capaces no solo de acordarse de uno si no que de extrañar, esos amigos que añoran y que al recordar, reviven en la memoria cada momento, llegando incluso, a saborear el mismo olor que en ese momento envolvía los rincones.
Hoy no llueve, pero hace frio, y no solo en el ambiente si no que también en mi corazón, es un frio distinto a otros que he sentido, es un frio mas bien seco, y que se me va de golpe y porrazo con cada beso o abrazo del escuadrón de la muerte, solo ellas en su infinita locura son capaces de llevar mi vida adelante, lejos de las depresiones y la galopante esquizofrenia paranoica que me acosa.
Algo pasa entre facebook y yo, me transporta a la época en que sí tenia esos amigos entrañables, extrañables, abrazables, amigos de antología que me encargue de dejar encerrados en lo mas profundo de mi cerebro, en esa parte que no logre corromper, ese pequeño espacio dedicado a la memoria emotiva, esa que nos mueve, la que bombea no solo el corazón si no que las emociones.
Facebook fue un poco la llave que abrió ese cofre y ahora me quedo pegado buscando gente que conocí, igual es entretenido, me transporta me siento como cabrito de 15… como me siento casi todos los días por lo demás.
De vez en cuando y de cuando en vez, mas a menudo incluso de lo que quisiera o de lo que debería permitirme, salgo de mi casa y camino derechito 3 cuadras hacia el norte y que creen, si exactamente, me siento en el escalón de la DERCO ahí en carrera con la alameda y miro hacia el patio aquel, ese donde corrí, huevie, pitie, pololeé, y a pesar de que esta súper cambiado porque allí ahora funcionan los mas pequeñitos del colegio, yo lo sigo viendo igual que hace 15 años o mas…